Día de la Independencia 2: 20 años de espera, ¿lo valieron? (reseña)

Día de la Independencia 2: 20 años de espera, ¿lo valieron? (reseña)
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Veinte años después, vuelven los extraterrestres a destruir la tierra en Día de la Independencia: Contraataque. En melty te traemos la reseña de la misma.

Vamos a admitirlo; escuchar que se haría una secuela de la película de Día de la Independencia – que salió en 1996 y protagonizó Will Smith (a quien podrás ver en Suicide Squad próximamente) – nos emocionó bastante. Si creciste en los años 90 y viste la película, seguro tu también sentiste un poco de nostalgia y emoción por ver qué han estado haciendo los aliens durante 20 años. ¿Mejoró su tecnología? ¿Hicieron las paces con la raza humana? ¿Por qué nos odian aún? Su eslogan leía, “Tuvimos 20 años para prepararnos…y ellos también”, y quizá eso debió haber sido la primera pista de que durante dos décadas 20th Century Fox se ha preparado para la secuela. Entonces, ¿por qué fallaron gravemente? En melty te traemos la reseña – sin spoilers – de Día de la Independencia: Contraataque. No te pierdas ninguna de nuestras reseñas suscribiéndote a nuestra carpeta.

¿Fue acaso un intento de parodia contra el género de películas de destrucción? Roland Emmerich, director y guionista de la original y esta, y Dean Devlin, productor y coguinosta de ambas también, fallaron en cuestión narrativa y eso deja una duda, ¿fue a propósito? Claro que no, pero desde el momento en que supimos que Will Smith no regresaría y que la película no sería proyectada para críticos, debimos saber que no esperaban entregarnos una película espectacular. Retrocedamos 20 años a una época donde las películas futurísticas y los efectos especiales eran una forma de ironía sobre la era en la que vivíamos y que funcionaba para revisitar la era dorada de los años 70 y las películas serie B. En ese entonces, Día de la Independencia fue bien recibida y un éxito taquillero porque así se esperaba cuando se iba al cine. Pero, ¿ahora qué pasó?

Si bien la película es palomera y tiene una cierta nostalgia del recuerdo de la original, con todo y su casi-tonto tono, su mayor falla es que es comparada al a la del 96. Aquella más bien tuvo como referencia los años 70, y ahora, con toda la tecnología de este nuevo milenio y las millones de películas de total destrucción de la tierra, ¿qué chance tenía de sobrevivir entre el mar de películas caóticas con una narrativa que más bien es secundaria a los efectos especiales? Hablando de eso, por cierto, sí, los efectos lo valen mucho. La espectacular nave especial, las poderosas armas alienígenas, incluso los aliens – que son cosa de pesadilla – son una muestra de lo que nuestra tecnología, sin ayuda de los extraterrestres, ha logrado.

Reparemos en el elenco un momento. Todo lo que se vivió en la guerra del 96 está presente, y eso incluye al Presidente Whitmore (Bill Pullman), al Doctor Levinson (Jeff Goldblum) y la memoria de un fallecido Steven Hiller (Will Smith) a través de su hijo, Dylan (Jessie T. Usher). Es refrescante ver algunas de las viejas caras, pero la película la hacen más lo nuevos cuya función es ser héroes y salvar al mundo de la inminente destrucción. Por supuesto necesitan del ingenio de los que vivieron la primera batalla para ello, pero en ellos recae toda la parte de la acción y las arriesgadas apuestas por detener a los alienígenas. Liam Hemsworth, que le da vida a Jake, un renegado piloto que hace lo que quiere y ayuda a salvar al mundo así, es el único que no tiene conexión a la película original, aunque aprendemos que sus padres murieron en el primer ataque. Pero su historia pasa a segundo plano, junto con muchas otras cosas, porque los escritores metieron demasiadas líneas narrativas en una película de dos horas.

  • Tráiler de Día de la Independencia, 1996.

Como dijimos, es la narrativa lo que falla completamente en la película, con ninguna de las historias introducidas, excepto la de detener la destrucción del planeta, siendo resueltas o exploradas mayormente. Si, la historia te agotará la paciencia, probablemente, pero tiene buenos chistes y, al final de cuentas, estás en el cine para ver una película que se hizo para ser taquillera, entretenida y palomera; no para marcar a toda una generación. Además, Emmerich sigue comprobando que sabe lo que hace con este género. La película deja el terreno preparado para una siguiente entrega, esperando que no tarde otros 20 años en llegar, y que seguro se mostrará tan taquillera como las primeras dos. Ahora, estés invertido en la película por nostalgia o no, hay algo sentimental en ver que la historia continúa con la misma fórmula narrativa de la vieja escuela. ¿Ya la viste? ¡Cuéntanos tus opiniones sobre ella en los comentarios!

Crédito 20th Century Fox