Miley Cyrus and Her Dead Petz: el proyecto más personal de la cantante (reseña)

Miley Cyrus and Her Dead Petz
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En melty te traemos la reseña del nuevo disco de Miley Cyrus, 'Miley Cyrus and Her Dead Petz'. ¿Por qué es diferente a los proyectos anteriores de la cantante?

Es difícil recordar que hace algunos años, Miley Cyrus era Hannah Montana y estaba comprometida con Liam Hemsworth, el actor mejor conocido como 'Gale' en Los Juegos del Hambre. Pareciera que fue en otra vida que Cyrus aplicaba el 'método' Taylor Swift y le cantaba a sus ex en canciones como '7 Things'. Todo lo anterior ha quedado atrás y ahora tenemos una Miley Cyrus que no duda en criticar los videos de otras cantantes ni en discutir con otros artistas como lo hizo con Nicki Minaj en los VMA 2015. Esta nueva Miley que llegó a los escenarios con Bangerz, su álbum anterior, ha sorprendido al público en general con el radical cambio que presentó en todos los aspectos de su vida -su carrera, su imagen personal y sus creencias- y que sigue transformándose con cada nuevo proyecto que da a conocer al mundo. En esta ocasión, Cyrus nos deja sin palabras con su nuevo disco: Miley Cyrus and Her Dead Petz, el cual es una mezcla de diario personal de la cantante y un proyecto experimental que dejará a más de uno de sus fans con muchas dudas respecto a su futuro como artista. En melty te traemos la reseña del disco y te decimos por qué es el más cercano al alma y corazón de Miley y al mismo tiempo, el que probablemente no entre en las listas de los 40 principales.

Con cerca de 50 mil dólares y la ayuda de su amigo Wayne Coyne y el resto de The Flaming Lips, el compositor Mike Will Made It y los artistas Sarah Barthel de Phantogram, Big Sean y Ariel Pink, Miley Cyrus dio a conocer su último disco Miley Cyrus and Her Dead Petz durante la pasada entrega de los MTV VMA 2015 y dijo que sería gratuito. Lo más importante de este movimiento fue que su disquera, RCA Records, no le impidió hacerlo (Miley tiene un contrato por seis discos en RCA Records, pero Miley Cyrus and... no contará como parte de ese número). Quizá dicho permiso surgió gracias a lo poco comerciales que suenan la mayoría de las canciones (comparándolas con lo ofrecido por artistas de la generación de Miley como Nick Jonas o Demi Lovato). Tal vez nada de lo que escuchamos en Dead Petz es algo que veremos en las listas de popularidad de Billboard, en la rotación de las principales estaciones de radio y mucho menos algo que el público de la artista bailará en las fiestas o en la privacidad de su cuarto, tal y como en su momento sucedió con 'We Can't Stop' o 'Party in the USA'.

Por lo anterior, es un poco injusto juzgar un proyecto tan personal como lo es Dead Petz. Diseñado para ser escuchado en línea de forma gratuita, Dead Petz es una página del diario personal de Cyrus que nos deja conocerla durante la época en la que todas sus mascotas murieron, una tras otra en tiempos muy cercanos, y que al parecer, destruyó lo suficiente a la cantante para querer hacer un álbum de 23 canciones dedicadas a ellos (aunque aquí es importante anotar que hay algunos tracks que no hablan de animales muertos como lo sugiere dicho título). Para desgracia del resto del mundo -el cual no incluye a Miley Cyrus- Dead Petz son más de noventa minutos que no llegan a ninguna parte, proponen algo nuevo o nos hacen querer cantar a la par de ella como ocurrió con 'Wrecking Ball' el año pasado. Incluso las mejores canciones del álbum se escuchan como algo frívolo y como un gusto personal que se quiso dar la cantante en este punto de su carrera.

Dead Petz es el resultado de la combinación del pop psicodélico que hizo famosos a The Flaming Lips, sintetizadores, una parte experimental muy notable, la irreverencia de Miley con la que todos estamos familiarizados y el amor de la cantante por cosas como la mariguana, el sexo y los animales que fueron sus mascotas. A diferencia de lo que uno podría creer de un disco que está alojado en un sitio que presenta muchos colores y diamantina al por mayor, Dead Petz destila tristeza y nostalgia en cada una de sus canciones. Los anteriores son los mismos sentimientos que la mayoría de personas experimentarán al recordar que Miley Cyrus podía interpretar algo como esto:

No es su declaración de amor por la mariguana -presente en el sencillo oficial 'Dooo It!'- o sus sensuales líneas -"You can, you can eat me out, as long as I see your face"- en 'Fweaky' lo que nos hace discrepar con la Miley Cyrus de Dead Petz. Tampoco estamos peleados con la sinceridad que demuestra en 'Pablow The Blowfish" o en "The Floyd Song (Sunrise)", pero son tracks como 'Fuckin Fucked Up' y 'I'm so Drunk' los que nos frustran al escucharlos por la pérdida de tiempo (y de edición) que representan para la carrera de la cantante. Entendemos que Dead Petz es un lujo que sólo alguien como Miley puede darse, pero su exceso de indulgencia en el proyecto es una contradicción para alguien que busca promover temas tan importantes como el apoyo a la comunidad LGBT o la discusión sobre la definición de género en la sociedad (uno pensaría que alguien con intereses tan diversos y con opiniones tan llamativas aprovecharía este espacio para continuar su discurso o para al menos hacer referencia a éste).

Entre toda la paja que existe en Dead Petz, hay destellos de 'lo que pudo haber sido' un éxito para las listas de popularidad en canciones como 'BB Talk', la cual tiene un coro bastante pegajoso; 'Space Boots', podría haberle gustado a un David Bowie adolescente, pero también sufre de la desesperación de Cyrus por tratar de hacer algo diferente; '1 Sun', que en otro disco pudo haber destacado aún más y 'Karen Don't Be Sad', canción que es un equilibrio perfecto (muy frágil) entre lo personal, lo musical y lo extraño que Cyrus trató de plasmar en este proyecto. Al menos, también se agradece que Miley no trate de promocionar Dead Petz de la forma que lo ha hecho con otros de sus discos, ya que al parecer, Cyrus está consciente de que sus canciones son sólo un duelo personal que tuvo el apoyo de su fama y de su poder en la industria para ser compartidas con el mundo y específicamente, con sus seguidores, quienes seguramente escucharán el álbum en repetidas ocasiones.

La misma Cyrus confirmó que tras recibir las notas de su equipo sobre Dead Petz, ella agregó 'Miley Tibetan Bowlzzz' para comprobarles que estaban equivocados respecto a la prolongada duración del disco. Y esta pequeña represalia también simboliza el espíritu del proyecto, el cual demuestra -una vez más- que Miley puede hacer lo que quiera y desafiar lo que el público conoce sobre ella hasta ahora. Pero eso ya lo sabíamos desde Bangerz y dicha afirmación, más que ser una nueva forma de enfrentarse a lo establecido, falla en continuar la imagen exótica y discrepante que Miley Cyrus se empeña tanto en construir de sí misma.

Los mejores tracks:
  • 'Karen Don't Be Sad', 'Fweaky', 'I Get So Scared' y 'Lighter'.

Miley Cyrus no ha dejado de sorprendernos en los últimos años y suponemos que tampoco dejará de hacerlo en el futuro. Y aunque su autenticidad es refrescante y entretenida de presenciar, uno no puede evitar preguntarse si el talento de la cantante está peleado con su singular personalidad. Miley Cyrus and Her Dead Petz es un disco que al igual que Miley, es divertido durante un par de horas, pero también es un proyecto que tal vez pocos recordarán en un par de años por su música; será más recordado por la forma en que llegó a nuestros oídos. Cyrus es un personaje fascinante de ver sobre el escenario y desde Bangerz, una artista que definitivamente escandaliza con cada trabajo que lanza al mercado. Lo frustrante es que lo impresionante no sea su talento sino el factor sorpresa que acompaña cada uno de sus movimientos y que en este punto comienza a ser repetitivo y un poco cansado; tal vez este nuevo disco la empuje a otras audiencias, las que les importa poco el 'factor sorpresa' (dígase desnudez, bailes exóticos y referencias a la mariguana). ¿Te gustó 'Miley Cyrus and Her Dead Petz'? ¿Cuál es tu canción favorita del disco? ¡Suscríbete a la carpeta de la cantante para estar al tanto de sus proyectos!

Escucha 'Miley Cyrus and Her Dead Petz' si te gustó:
  • Yoshimi Battles the Pink Robots (2002) de The Flaming Lips
  • Bangerz (2013) de Miley Cyrus
  • Felt Mountain (2000) de Goldfrapp
  • Hairless Toys (2015) de Róisín Murphy
Crédito Miley Cyrus