The Walking Dead temporada 6: episodio 4, Morgan, su gran secreto en Alexandria y su historia en el pasado

The Walking Dead temporada 6
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En un episodio sin mucha acción se revelan detalles importantes no sólo del pasado de Morgan sino de cómo su forma de ser afectará el presente. En melty tenemos lo mejor de ‘Here’s not here’.

Cuando en el final de la temporada 5 vimos cómo Morgan salvó a Aaron y Daryl descubrimos a un hombre sumamente hábil y entrenado con un báculo de madera, ¿a qué hora tuvo tiempo de aprender tales formas si estaba en plena huída como todos? Digamos que fue ‘secuestrado’, pero para bien, pues además de aprender una gran lección, se dio cuenta de que incluso hasta los más pacíficos tienen que adaptarse a las circunstancias y matar para sobrevivir, esto a pesar de que el hombre no fue creado para matar pero hay situaciones que simplemente no se pueden evitar. Sin noticias de Glenn aún (y sólo quedándonos con los rayos de esperanza dados por los productores), en melty tenemos lo ocurrido en el episodio 4 de la sexta temporada de The Walking Dead, pues ahora sabemos por qué Morgan tenía tantos problemas con Carol y su forma de matar despiadada y cómo es que es mucho más vulnerable de lo que parece pues tiene un secreto que le puede salir caro al grupo una vez que llegue a Alexandria.

Eastman, el salvador de Morgan

Morgan estaba convencido de que su papel era el de un ‘limpiador’, pero ¿de qué? De todo aquello que se pusiera a su paso, zombie, persona o lo que fuera (cosa que queda clara cuando mata a quien trata de acercársele). En ese momento sin su esposa e hijo, el amigo de Rick va sin rumbo fijo hasta que se encuentra con alguien que no lo va dejar ir hasta que tenga un propósito. Después de tener una breve pelea, Morgan es ‘encerrado’ (entrecomillado porque en realidad era un engaño), por un hombre que vive en una aparente tranquilidad junto a su cabra y con mucho tiempo libre para mantener su hogar de forma decente a pesar de los ataques de los walkers.

Pronto aprendemos que este hombre fue en algún tiempo un psiquiatra forense, uno sumamente optimista que cree en la recuperación de la gente a pesar de sus crímenes y quien desde antes del apocalipsis estaba acostumbrado a tomar decisiones sumamente fuertes, pues de él dependía si una persona pasaba más o menos tiempo en prisión y podía reintegrarse a la sociedad. Tal profesión que podría volverlo loco tenía a este hombre en un estado ‘normal’.

‘¡Mátame!, ¡mátame!’ grita en repetidas ocasiones Morgan, todo esto sin mucho éxito, pues el hombre, Eastman, quiere que encuentre el camino de la paz y su propósito (después de unas cuántas peleas a golpes), surte efecto. Enseñándole Aikido, Eastman logra contagiar de su filosofía a Morgan, pareciera que el hombre extrañaba sus ‘proyectos personales’ como psiquiatra y logra conectar con Morgan de la misma forma en que lo hacía con los delincuentes, aunque como en todo proceso, hay ciertos fallos.

Todos tienen secretos

Morgan descubre que Eastman tiene un cementerio detrás de su tranquilo hogar, uno donde ha enterrado a los walkers que han tratado de atacarle y uno donde hay un secreto. Ya que Morgan está completamente adaptado al estilo de vida de su amigo, aprendemos que el psiquiatra perdió a su esposa e hijo a manos de uno de los psicópatas a los que trató. El delincuente mató a la familia de Eastman. Antes de saber si cobró venganza o no, Morgan e Eastman son atacados por un walker, y es por culpa de Morgan. El amigo de Rick se da cuenta que el zombie es uno de los chicos que mató cuando estaba en su etapa de ‘limpieza del mundo’, así que se congela, cuando Eastman trata de que no sean atacados los dos, el walker lo muerde.

Morgan no compadece a su amigo y maestro, sino que lo ataca y le pide que lo mate de nuevo. Simplemente las culpas del hombre son demasiadas y aunque en momentos parecía haber tomado lo mejor del Aikido, falla. Morgan pasa los últimos minutos de Eastman con él, ahí es donde le confiesa que la celda que tiene en la cabaña es porque ahí encerró y dejó morir de hambre por 47 días al hombre que le quitó a su familia. Sí, el hombre que dijo frases sumamente inspiradoras (de las más que hemos escuchado en la serie), como “Donde hay vida hay potencial”, “Tu vida es preciosa, toda lo es”, cobró venganza. Aquél que tenía como bandera de estandarte la paz y que quería ‘arreglar’ a Morgan como a alguno de los pacientes que alguna vez tuvo, cayó. Todos caen en el apocalipsis, por más que se resistan, pero esto, Morgan aún no lo entiende al 100%.

En el principio del episodio parece que Morgan le está narrando su historia a alguien en el presente, ese presente se conecta con el ataque de los wolves en Alexandria y con el momento en que creímos que Morgan mató a uno de los atacantes y quien ya lo había atacado hacía tiempo. Morgan tal vez piensa que suavizará al wolf así como Eastman lo hizo con él, pero simplemente, hay gente sin remedio, tal como el hombre que mató a la familia de su maestro. El atacante le deja claro que si sobrevive (lo tiene encerrado en una de las casas de Alexandria), lo matará a él e incluso a un niño si es que llega a atravesársele. Morgan rebusca en sus adentros y encuentra un poco de paz, lo deja atado y encerrado, esto mientras Rick se aproxima a Alexandria y comienza a gritar ‘¡Abran las puertas!’. ¿La decisión de Morgan de no matar al wolf por practicar ‘El arte de la paz’ le quitará más amigos así como cuando dejó vivir a uno y éste mató a su maestro y compañero, Eastman?

Crédito AMC, FOX